viernes, 6 de febrero de 2009

EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON: DAVID FINCHER Y LA TECNOLOGÍA

Hoy se estrena en España El curioso caso de Benjamin Button, la nueva película de David Fincher.

Todo apunta a que se trata de una propuesta de una gran ambición estética, repleta de tecnología puesta al servicio de la imagen y la historia. Fincher es un innovador y posee también un gran dominio de la técnica y las nuevas posibilidades que ofrece, quizá debido a sus orígenes como especialista de efectos visuales.

Con sus primeras películas, Alien III, Seven, The game, El club de la lucha, y La habitación del pánico (tal vez la más floja), no era tomado muy en serio por cierto sector de la crítica. Sin embargo, la llegada de Zodiac le confirmó como un gran autor y narrador.

Zodiac presentaba además numerosas innovaciones en el apartado técnico. Fue una de las primeras producciones en rodarse-grabarse de forma completamente tapeless, es decir, sin película ni cintas, sino en forma de archivos digitales (Uncompressed Digital 4:4:4). Utilizaron la cámara Thomsom VIPER FilmStream, y desarrollaron un workflow de postproducción complicado y sofisticado.

El montaje se realizó con Final Cut Pro, utilizando DVCPro Hd para el offline, tal y como se cuenta en un vídeo promocional de Apple en el que el propio Fincher y su montador, Angus Wall, alababan las soluciones desktop y su potencial.

En el apartado visual, la película está repleta de efectos visuales increíbles.

Increíbles, porque no se ven.

Echad un vistazo a este vídeo donde podemos comprobar cómo mucho de lo que veíamos en la pantalla había sido generado con CGI (Computer Graphic Image).





Pues bien, en El curioso caso de Benjamin Button se lleva todo esto un poco más lejos.

La película cuenta la vida del Benjamin del título (interpretado por Brad Pitt), quien tiene la peculiaridad de envejecer al revés. Nace pequeño pero con el cuerpo envejecido y a medida que crece rejuvenece, todo ello con la historia reciente de los EEUU como telón de fondo.

La Warner Bros. había pensado producir esta película hace unos años, con otro director, y por aquel entonces barajaban la posibilidad de que distintos actores de distintas edades interpretaran a Button en sus distintas etapas. Digamos que por aquel entonces esa era la única posibilidad que existía, y ya sabemos que conseguir igualar a los distintos actores para que al espectador le resulte creíble es difícil y a menudo no funciona.

Cuando David Fincher retomó el proyecto decidió que un solo actor interpretaría al personaje principal en todas las etapas de su vida, utilizando una combinación del que dicen es uno de los maquillajes más complejos vistos en el cine, y lo último en técnicas digitales de captura de movimiento y animación.

Todo un reto técnico y creativo.

Ya en el trailer pueden verse algunas imágenes del Benjamin Button niño, con el cuerpo del tamaño de un niño, pero la piel y la cara envejecidos.

La calidad de la ilusión es tal que casi pasa desapercibida, y la imagen le resulta al espectador insólita y desconcertante.

Una imagen nueva, imposible técnicamente hace unos años.

El director y su equipo ejercen de punta de lanza en lo técnico, pero a la vez de forma indisociable de lo narrativo, de lo que se cuenta y se muestra.

Si como ya he dicho en otro artículo el mejor montaje posible es el que no se ve, el que otorga a los espectadores la falsa habilidad de mirar donde ellos deseen, los mejores efectos visuales son a su vez aquellos que no podemos ver.

Uno de los primeros en utilizar esta estrategia de esconder lo digital fue Robert Zemeckis, en su Forrest Gump, donde la pluma blanca arrastrada por el viento, las masas de gente, las pelotas de pin-pon y los helicópteros que cruzaban el segundo término de algunos planos estaban generados por ordenador.

Desgraciadamente, Zemeckis está embarcado ahora en una aventura imposible que aburre ya a todos, la de sus películas de animación mediante captura de movimiento, ahora también corporal y facial. Los rostros conocidos de famosos actores se convierten en espectros sin alma y de mirada fría. La demostración tecnológica carece de otro interés, ya sea tridimensional o no.

El nuevo proyecto de esta empresa es, nada más y nada menos, que una nueva versión del popular Cuento de Navidad, historia mil veces vista y a la que probablemente no aportará nada, o casi nada. Una de las mejores versiones de este cuento estaba protagonizada por muñecos de trapo nada sofisticados. Sí, me refiero a “Los teleñecos en Cuento de Navidad”, de Jim Henson.

Algo ha pasado con Zemeckis.

Pero volvamos a Fincher, quien parece recorrer un camino en la dirección contraria.

Si Seven y sobre todo El club de la lucha, aun siendo estupendas películas, podían pecar de cierto exhibicionismo formal y técnico, en Zodiac ya asistíamos a una depuración y despojamiento de los alardes. En realidad están ahí, pero no nos golpean en la cara…

Hubo otro director emblemático que también era un technolgy pusher, que también innovaba en lo técnico para, por necesidad, poder contarnos historias nunca antes vistas en el cine.

¿Recordáis quién era?

Stanley Kubrick.

A David Fincher ya le comparan con él.

PD: ahí tenéis otro vídeo que desmenuza todavía más los entresijos de los efectos de Zodiac. Hay un plano que siempre me había preguntado cómo demonios lo habrían hecho, justo antes del primer asesinato de un taxista. Es un plano cenital, desde una altura imposible, que seguía el movimiento del taxi por las calles, en perfecta sincronización de movimientos con él. Cuando el taxi giraba a la derecha, la cámara también lo hacía… Era todo digital… Aquí lo podéis ver.



1 comentarios:

  1. Realmente espectacular lo que han conseguido con "El curioso caso de Benjamin Button" mezcla de CGI+maquillaje.
    Si te interesa, aquí:
    http://zonatrailer.com/?p=239 está parte del making off...

    Supongo que no se notará mucho, pero me fascina Fincher.

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